Lo reconozco, yo antes no creía. Pero no era culpa mía, de verdad. Yo lo intentaba, os lo juro. Fin de semana tras fin de semana (bueno, alguno quizás se me escapó) intentaba entender que es lo que pasaba allí. Yo quería comprender la fascinación de la gente, saber porque se molestaban en defender algo que claramente no era lo que se predicaba. Sí, hubo momentos difíciles y de desesperación en los que no era capaz de ver nada, en lo que todo lo que me decían carecía de sentido. Pero eso ha cambiado. Hace unos días tuve una revelación, una iluminación, una experiencia que abrió mi mente y ahora SÍ CREO.
Hermanos, ¡¡la Alta Definición existe!! Y una vez que la has probado no querrás nada más. Después de haber visto Blade Runner en Kinepolis mis ojos lloran lágrimas de sangre al ver algo en menor calidad. Y es que ahora sí que puedo afirmar que la HD tiene más resolución que la vida real.
Pérfidos y malvados vendedores que habéis osado mancillar esas pantallas sintonizándolas con la televisión pública, ¡yo os condeno a morir una y otra vez en el fuego eterno!