14. December 2007 06:26Hasta aquí hemos llegado

Hoy ha sido el último día en mi trabajo. Todo empezó hará unos dos meses. Una "amable" (léase con tono irónico) señorita me daba un montón de papeles para firmar en menos de 20 minutos y sin darme ninguna explicación. Yo estaba muy ilusionado, acaba de diplomarme, tenía trabajo y, además, en una empresa reconocida a nivel internacional (y no, no es Microsoft :P).

Las dos primeras semanas no estuvieron mal: cursos de formación, presentación de la compañía (al más puro estilo Steve Ballmer) y, sobretodo, conocer a gente nueva. Todos los que entramos íbamos un poco a la buena ventura, sabíamos para quien íbamos a trabajar pero ni idea de con qué (es lo que tienen las grandes compañías). Tampoco me preocupaba mucho, parecían gente seria y en la entrevista de trabajo se interesaron bastante por lo que me gustaba y dejaba de gustar así que suponía que se tendría en cuenta (aunque solo fuera un poco) mi opinión. Y así ha sido, todo lo que les dije que me interesaba y que me motivaba lo apuntaron cuidadosamente para darme el único trabajo que no tenía nada (pero cuando digo nada es nada de nada) que ver con eso. ¿Tanto les hubiera costado preguntar dónde queríamos ir una vez que conocimos a la empresa internamete? ¿Dos horas de trabajo compensan el tener a gente descontenta en su trabajo y buscando alternativas? ¿Tanto cuesta hacer bien las cosas?

Seis semanas han pasado desde entonces. Seis semanas en las que constantemente me he preguntado cuál era mi sitio. Seis semanas en las que me he sentido ofendido. Y no porque el trabajo me pareciera malo, sino porque la impresión que he tenido es que solo éramos mano de obra a la que nunca se ha tenido en cuenta. Creo que merecíamos un trato mejor.

Hoy por fin dejo atrás a cobol, ecl, jcl, Unisys y demás. Atrás dejo también sueños e ilusiones que no se llegaron a cumplir.

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